sábado, 22 de agosto de 2015

Sociedad transpoiting sintética y moderna.

Un hombre corre apresurado con un palo en la mano. Se roba mi atención y con  mis ojos absorbo sus alteradas acciones:  El pobre tipo llega a una esquina, parece estar agitado, listo para combatir,  mira para ambos lados, retrocede unos metros y se esconde detrás de un carro.  Esperé un minuto para saber cuál iba hacer su ataque. No pasó nada. Se quedó allí.  De regreso a mi casa volví ver al mismo  hombre erguido como una estatua, en una esquina justo en la otra acera, frente al carro. Ya no tenía el palo, pero temblaba.  Su  mirada como la  de un bebe, se perdía en el horizonte. Seguí  mi camino y le di mi espalda al mismo tiempo que recordé a Irvine welsh y sus libros drogadictos y todas esas drogas que hacen de la persona un verdadero demente. 

Las drogas sintéticas o de diseño como le dicen en EE.UU. son cada vez más populares y seducen día a día  a las personas, en especial a los jóvenes. Algunas conocidas y muy peligrosas son: Sales de Baño, Mefredona,  Krokodil, ethylone y flakka entre muchas más. La persona sufre síntomas de delirio, por ejemplo: se defiende de un huracán.  Otro se empala en la estaca de una reja de seguridad tratando de huir de asesinos imaginarios. Kokodril es una droga dantesca que carcome la piel de la persona. (ver video al final).


Hace poco escuché  en las noticias dos casos de intoxicación masiva en Bogotá. El primero ocurrió en el colegio Marco Fidel Castro donde el estudiante Isaac Sánchez, de 14 años, murió y, otros 19 más se intoxicaron por inhalar el polvo de un extintor y posteriormente mezclarlo con “chin chin” y marihuana. El segundo caso ocurrió este jueves en el colegio Francisco Javier en el que 19 estudiantes inhalaron polvo de refresco y fueron intervenidos por intoxicación.  Sociedad  transpoiting sintético la llamo yo.

Nuestra juventud sufre de  trastorno crónico, y nos venden la idea de sociedad libre , de mente  abierta, pero en estos temas hay que ser más conservador. Creo que usted se los ha topado en la calle y ha dicho: la juventud está mal. Sin embargo, es en el colegio,  barrio y  familia donde se debe  edificar una moral implacable y ejemplar  para  nuestros hijos y jóvenes.

 

 



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